Para visitar este monumento, el punto de referencia principal es el pueblo de Caripe. La carretera que conduce al parque nacional atraviesa zonas montañosas con una vegetación frondosa y un clima fresco característico de la región. Al llegar a la entrada del monumento, se encuentra una amplia explanada donde se ubica el centro de visitantes y el museo Alejandro de Humboldt.
El recorrido por la cueva se realiza exclusivamente en compañía de guías autorizados e instructores del parque. La entrada a la caverna es monumental, con una boca de 23 metros de alto por 28 de ancho. Al ingresar, el primer tramo corresponde a la “Galería de los Guácharos”, donde se escucha el graznido de miles de aves que habitan en las paredes de roca caliza. El suelo es de tierra húmeda y en algunos puntos se camina sobre sedimentos orgánicos propios del ecosistema de la cueva.
A medida que se avanza, la luz natural desaparece por completo y se depende de las linternas de los guías (está prohibido el uso de flash para no perturbar a las aves). El sendero está marcado y pasa por diversos salones con formaciones de estalactitas y estalagmitas que han tardado millones de años en crearse, como el Salón del Derrumbe y el Salón Precioso. La caminata turística estándar cubre aproximadamente 1.2 kilómetros de profundidad por un terreno mayormente plano pero que puede ser resbaladizo debido a la humedad constante y las filtraciones de agua. Se recomienda usar calzado con buen agarre. El regreso se realiza por la misma vía hasta salir nuevamente a la boca de la cueva, donde suele verse el contraste de la luz del día filtrándose entre la vegetación exterior.
