Para iniciar esta travesía, el punto de referencia principal es la ciudad de Carúpano. Desde allí, se debe tomar la vía que conduce hacia la población de Río Caribe. Una vez atravesado este pintoresco pueblo costero, se continúa por la carretera que bordea el litoral en dirección este. La vía principal es de asfalto estrecho y atraviesa zonas de densa vegetación y antiguas haciendas de cacao, lo que requiere conducir con precaución debido a las curvas cerradas y la humedad frecuente en el pavimento.
La verdadera exploración comienza al buscar los desvíos hacia las playas menos concurridas como Playa El Amor o Playa Uva. Estas entradas suelen ser caminos de tierra y grava que descienden desde la montaña hacia el mar. Si bien en temporada seca son transitables, tras las lluvias el terreno se vuelve sumamente arcilloso y resbaladizo, por lo que contar con un vehículo de tracción total es una ventaja importante para garantizar el ascenso de retorno. La señalización es escasa, por lo que se debe estar atento a las entradas rústicas que se abren paso entre las palmeras de coco a mano izquierda de la carretera principal.
Al llegar a los acantilados que preceden a las playas, la ruta ofrece miradores naturales donde se recomienda detenerse para apreciar la inmensidad del Mar Caribe. El acceso final a la orilla suele ser por senderos empinados de piedra. Para los usuarios que buscan un recorrido más técnico, existen trillas laterales que conectan con caseríos de pescadores y zonas de cultivo de cacao tierra adentro, donde el camino se estrecha considerablemente y presenta desniveles que exigen mayor despeje del suelo. Es recomendable surtir combustible en Carúpano o Río Caribe antes de internarse en la península, ya que hacia el este los servicios se vuelven limitados.
